viernes, 6 de marzo de 2009

El arte de aprender

Me llegó por correo y pensé que por acá sería un buen medio para compartirlo.

• A los 9 años aprendí que mi profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
• A los 10, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro niñas al mismo tiempo.
• A los 12, aprendí que, si tenía problemas en la escuela, iban a ser más grandes en casa.
• A los 13, aprendí que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi mamá me mandaba a ordenarlo.
• A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque las frustraciones de mi papá eran mayores y su mano más pesada.
• A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
• A los 25, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mamá cuando estaba comiendo algo preparado por mi esposa.
• A los 27 aprendí que el título obtenido no era la meta soñada.
• A los 30, aprendí que cuando mi esposa y yo teníamos una noche sin los niños pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos.
• A los 33, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.
• A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
• A los 38, aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría estar viajando.
• A los 39, aprendí que puedes saber que tu esposa te ama cuando quedan dos galletas y ella elige la más chiquita.
• A los 42, aprendí que si estás llevando una vida sin fracasos, no estás corriendo los suficientes riesgos.
• A los 44, aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día con solo enviarle un mensaje.
• A los 47, aprendí que niños y abuelos son aliados naturales.
• A los 55, aprendí que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.
• A los 63, aprendí que es razonable disfrutar del éxito, pero que no se debe confiar demasiado en él. Y que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.
• A los 64, aprendí que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca sucederían.
• A los 67, aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.
• A los 72, aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
• A los 76, aprendí que envejecer es importante.
• A los 91, aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
• A los 92, aprendí que todavía tengo mucho para aprender.

4 comentarios:

*°·.¸¸.° Heidy °·.¸¸.°* dijo...

Muy muy bueno!
Tiene tanta sabiduría ese texto.

Saluditos y feliz inicio de semana

Costa Rica sumergida dijo...

Gracias Heidy, por eso lo quise compartir, tiene frases muy tuanis. Por ejemplo, a mi la de los 39 me pareció demasiado calidad.

Mina H. dijo...

Pues creo que no se debe esperar hasta los 92 para poder aprender estas valiosas lecciones.

¡Saludos!

Homo surfus dijo...

Hace rato no salía a conocer nuevos blogs, un saludo!

Yo también hasta hace poco supe que a las mujeres les encanta recibir flores sin ningún motivo!